El futuro que queremos

No es ningún secreto que nos enfrentamos a grandes y complejos desafíos globales, que cuestionan lo más profundo de nuestra forma de hacer las cosas. Lo que llamamos progreso durante siglos, vino con un costo oculto que hoy nos está pasando la cuenta. La escasez de recursos, la degradación de los ecosistemas, y el cambio climático, son evidencia clara de que hay algo que tenemos que cambiar con urgencia en nuestra definición de desarrollo.

Foto: Azotea verde en Condominio Ecobarrio I.


El último informe del panel intergubernamental para el cambio climático (IPCC) es claro en comunicar que el cambio climático es generalizado, rápido, intenso y que es causado por la actividad humana. El secretario general de la ONU lo calificó como “un código rojo para la humanidad.”


No obstante, creemos que no vale la pena "llorar sobre la leche derramada" ni buscar culpables. Vemos que estos desafíos, y el hito que marca este informe, representan una oportunidad para hacer un llamado a todos a expresar el futuro que queremos y comenzar a caminar hacia allá. Asumiendo compromisos genuinos, más allá de la declaración de buenas intenciones.


En Ecovista, el futuro que queremos se basa en un modelo de desarrollo que reconoce que los humanos somos seres sociales que necesitan vivir en una comunidad sana, dentro de un medio natural que florece, libre de contaminación. En este futuro las personas se unen para convivir, trabajar y criar a sus hijos, para obtener alimento, energía y agua; alcanzar sus propósitos y realizarse personalmente. Queremos un futuro en el que se adopte una forma de vida de que sea más sustentable, consciente y accesible.


Desde nuestro sector, adoptamos una forma de trabajar que entiende que el impacto ambiental ocupa un lugar central tanto en la etapa del diseño como durante todo el ciclo de vida de las viviendas. Siendo así responsables de los impactos de nuestro desempeño empresarial.


El futuro que queremos es un futuro en el que las empresas exitosas son aquellas que operan con ética y transparencia, regeneran la naturaleza, cuidan a sus trabajadores y a las comunidades de las que forman parte, promoviendo valores de diversidad, inclusión y respeto.


Reconocemos que nos enfrentamos a una crisis, y que su solución es nuestra responsabilidad compartida. Vemos que, si bien la normativa asociada a nuestra actividad es cada vez más estricta, nosotros podemos ir más allá. No sólo minimizando nuestro impacto, sino que repensando la forma en que habitamos y logramos una regeneración en los ecosistemas donde influimos.


Hoy tenemos herramientas para frenar el cambio climático y no dudaremos en usarlas. Trabajaremos incansablemente para alcanzar cero emisiones netas para el año 2030; para promover una economía circular que garantice la eliminación de residuos y contaminación desde el diseño; mantener productos y materiales en uso el mayor tiempo posible, y apostando a la regeneración de sistemas naturales.


Sabemos que tenemos un largo camino por delante. Por eso, en esta “década de la acción” hacemos un llamado a todos a comprometernos, unir esfuerzos y construir el futuro que queremos.


En los últimos 12 meses se han publicado en Chile dos hojas de ruta que son relevantes para nosotros: La hoja de ruta RCD economía circular en construcción 2035, en agosto 2020, y la hoja de ruta para un Chile circular al 2040, en julio 2021.


En ambos documentos se enfatiza el desafío de desacoplar la actividad económica del uso de recursos, para permitirnos vivir con una mejor calidad de vida que no signifique una mayor carga para el planeta. Se establecen ejes de desarrollo asociados a la promoción de la economía circular desde la innovación, la cultura, la normativa y los territorios. Como empresa regional que tiene a la innovación y la sustentabilidad en su core business sabemos que podemos y debemos contribuir en estos ejes.


Se establecen también metas a lograr para el 2030, 2035 y 2040, en las cuales buscamos aportar como empresa. Actualmente, estamos proceso de implementación de un sistema de gestión ambiental, que nos permita determinar nuestra productividad material, la tasa general de reciclaje, y la huella de carbono de nuestras operaciones inmobiliarias y de construcción.


Estamos implementando medidas de gestión de residuos de construcción y demolición, reduciéndolos lo máximo posible y reciclando los que se generen, para asegurar que nuestras obras generen la menor cantidad posible de material para rellenos sanitarios.

También reconocemos que el impacto ambiental de los proyectos inmobiliarios se debe en gran parte a su fase de uso, para lo cual estamos evaluando nuestros próximos desarrollos en lo que hace a los niveles de consumo y generación de basura, a fin de contar con una línea base que podamos usar para mejorar cada vez más.


Esta evaluación incluye modificaciones en la etapa de diseño, para alcanzar mayor ecoeficiencia en nuestros proyectos y, en algunos, casos su certificación como vivienda sustentable con el sello CVS del MINVU.


Desde la gerencia de innovación asumimos el desafío de incorporar atributos de sustentabilidad nuevos a cada proyecto, manteniendo los anteriores como línea base. Contamos además con una línea de investigación y desarrollo, para conocer más profundamente acerca de los impactos ambientales de la construcción desde esta perspectiva integral del ciclo de vida.


La innovación y la sustentabilidad están en el ADN de nuestra manera de hacer las cosas.

Sabemos que el camino es largo y difícil, pero es hoy el momento de estar a la altura de las circunstancias y construir un futuro mejor para las próximas generaciones.


*Por Rafael Quezada Gaete, Gerencia de Innovación y Sustentabilidad de Ecovista.


Foto aérea de Ecovista I y su planta solar fotovoltaica.


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